martes, 20 de agosto de 2013

Cap. 13. El entrenamiento.

Domingo. 10:45. En un lugar desconocido.
No tenía ni idea de donde estábamos, pero estaba encantada.
-¿Donde estamos? Dije yo mirando de un lado a otro, ese lugar me encantaba.
-En el bosque de bambú, Tailandia. Dijo mi tía.
-¿Estamos en Tailandia? Dijo Lena.
-Pero, ¿no debería ser de noche? Dijo Harry.
-No, ahora son las 04:45, pero ya hace sol. Dijo mi tía.
-¿Y porque no me funciona el reloj? Dijo Zayn.
-Es un lugar sagrado en la religión hindú por eso no funcionan los objetos electrónicos. Dijo mi tía.
-Es verdad, mi móvil no funciona. Dijo el rubio mirando su móvil.
-Bien, ahora vamos al tema de que nos ocupa. Dijo mi tía.- Aquí podéis entrenar todo lo que queráis.
-Y, una pregunta, ¿como se "entrena"? Dijo Lena.
-Muy fácil, solo tienes que pensar en lo que quieras hacer, por ejemplo quieres mover un trozo de tierra, pues pensáis en el trozo de tierra que queréis mover y ya está. Dijo mi tía dirigiendo la mano hacía la tierra.
El suelo se movió haciendo que un trozo de tierra se despegase del suelo y levitase al lado de mi tía.
-Guau... Dije asombrada.
-Por si algún día terminamos, lo haré por teléfono. Dijo el mayor de los 1D.
-JAJAJA. Podré teletransportarme a donde estés. Dije con cara malvada.
Todos reímos.
-Basta de risas, intentadlo vosotras. Dijo Nancy.
Los chicos se echaron atrás por si las moscas. Cerré los ojos y me imaginé a mi haciendo levitar un otro de tierra, cuando me di cuenta tenía a mi lado un gran trozo de suelo.
-¡Lo conseguí! Dije triunfal.
-¡No te desconcentres! Dijo Nancy.
El trozo de tierra estuvo a punto de caerse sobre mí pero Lena hizo que siguiera levitando.
-Muchas gracias. Dije yo.
Hice levitar otro trozo de suelo y Lena y yo volvimos a dejar los trozos en el suelo.
-Está bien pero tenéis que practicar un poco más. Dijo mi tía.
-Nosotros vamos a dar una vuelta. Dijo el de rizos con los ojos verdes.
-No os alejéis mucho de aquí. Dijo mi tía pero para cuando lo hizo los chicos ya se había ido corriendo.
- Tía Nancy. Dije yo.- ¿Como se hace eso  de teletransportar? 
-Muy fácil, piensas en el lugar en el que te quieres teletransportar, subes y bajas los brazos y ya está, pero hay que concentrarse bien para llegar enteras. Dijo mi tía.
-Entendido. Dijimos Lena y yo asintiendo.
Entonces vi que a mi tía se le ponía una cara de miedo y me preocupe.
-¡OH, DIOS MIO! ¡Se me ha olvidado decirle a los chicos que aquí hay cobras y tigres!
-¿¡Que hay que!? Dije muy asustada.
En aquel momento se escucharon gritos y nos temimos lo peor. Salimos corriendo y la verdad es que corría mucho más rápido y sentía una enorme agilidad. Llegamos al lugar donde estaban los chicos y vimos que estaban rodeados por cinco cobras que parecían bastante cabreadas.
-Chicas, ¡tenéis que decirle a esas cobras que se vayan! Dijo mi tía.
-¿¡ Y por qué no lo haces tu!? Dijo Lena.
-Yo no poseo ese don. Dijo ella.- Intentad comunicaros con ellas.
Entonces nos acercamos a esa cobras.
-Hola, soy Ki... No me dio tiempo a continuar porque la cobra hizo la pose característica y se echó hacía delante haciéndome gritar.
-¡A si no! ¡Intenta hablar con el corazón! Dijo mi tía.
Entonces cerré los ojos y pensé: Iros de aquí por favor, no os queremos hacer nada, de verdad, si no nos creéis hacercaos  a nosotras. Abrí los y vi que tres serpientes se acercaban a mi, extendí los brazos y dejé que se subieran a mi cuerpo, estaba actuando por instinto como si fuera una de ellas. A Lena se le subieron dos.
-¡Lena! ¡Kira! ¿Que hacéis? Dijo Liam.
Pero no le oímos.
-Veis como no os íbamos a hacer nada. Dijo Lena acariciando a una de las cobras que estaban enroscadas a sus hombros.
-Somos buenos. Dije yo acariciando a otra cobra.- Ahora os podéis ir a casa tranquilas.
Gracias. Oí en mi cabeza como un eco. Miré a Lena como diciendo: ¿Lo has oído? Y ella asintió con la cabeza. 
Las cobras bajaron lentamente de nuestros brazos y se metieron en agujeros.
Miramos a 1D y ellos estaban con la boca abierta, pero no por las cobras por otra cosa. Sentí un aliento en la espalda me volví y vi a dos gigantescos tigres enseñando los dientes.
No nos hagáis nada por favor. Oí decir a Lena pero la voz resonaba en mi cabeza, ¿nos estaríamos leyendo la mente?
¿Podéis hablarnos humanas? Dijo uno de los tigres. Su voz era grave y ronca.
Si, podemos hablaros. Dije yo, bueno pensé.
Encantada Nemis. Dijo el otro tigre, tenía una voz femenina, seguro que era una hembra.
Igualmente. Pensé yo.
Hacía tiempo que no pasaban por aquí unas Nemis. Dijo el otro tigre, el macho.
Si queréis podéis montaros en nosotros y dar una vuelta. Dijo la tigresa.
¿De verdad? Pensó Lena.
Si. Dijo el tigre.
En ese momento los tigre se tumbaron para que nosotras pudiéramos montarnos. Yo me monté en el tigre y Lena en la tigresa.
-Ahora venimos. Dije a los chicos y a mi tía.
Los tigres empezaron a correr mientras los chicos nos miraban con curiosidad y mi tía con una mirada orgullosa.
Los tigres corrían a gran velocidad y sentía como el viento me daba en la cara.
Miré a Lena y asintió, estaba pensando lo mismo que yo.
-¿Podemos hacer una cosa? Dije yo.
Claro. Resonó en mi cabeza.
Entonces saltamos de los tigres y en el aire me imaginé a mi convirtiéndome en tigre cuando abrí los ojos estaba corriendo y... ¡era un tigre! Había funcionado. Miré a Lena que también se había convertido. Frenamos de golpe. Giramos y los cuatro tigres nos fuimos a donde nos esperaban los chicos y mi tía. Cuando estábamos bastante cerca, salté sobre Louis y Lena sobre Niall.
-¿Kira? Dijo Louis desconcertado.
-¿Lena? Dijo Niall.
Al escuchar nuestros nombres le lamimos las caras.
Luego nos quitamos y pensamos otra vez en nuestros cuerpos de humanas.
-Aprendéis muy rápido. Dijo mi tía.- Cuando yo estaba entrenando hace años me encontré a esos tigres pero no me pidieron que me subiera, es más me obligaron a irme. Pero con vosotras, esos tigres son guardianes, solo se pueden montar la gente que ellos digan.
Nos volvimos para mirar a los tigres pero ya se habían ido. 
-Bueno, seguramente ya sea la hora de comer y tengo un hambre de tigre. Dije tocándome la barriga.
Todos reímos. 
-Oye, Nancy, ¿podemos teletransportarnos nosotras? Dijo Lena (Que ya era mi mejor amiga)
-Porque no. Dijo ella.
Dicho eso subimos y bajamos los brazos pensando en casa de mi tía, pero nos salió mal. En vez de caer en el salón y derechas, caímos en el bajo de la parte de abajo y todos tirados por el suelo.
-¡Lo siento! Dijimos Lena y yo.
Miramos el reloj de Zayn y efectivamente era hora de comer, así que salimos del baño y empezamos a cocinar.

2 comentarios: