jueves, 29 de agosto de 2013

Cap. 17. No puede ser.

Sábado. 21:45.
No sabía como ni por qué, había pasado de estar en la casa de Lena a estar corriendo por la calle. Estábamos saltándonos los semáforos, los coches pitaban y frenaban en seco por nuestra culpa, pero no me importaba. Entonces recordé el incidente de mi madre, eso me hizo correr más. Cuando llegamos al hospital, preguntamos donde estaban los chicos. Llegamos a la sala y les vimos enganchados a un montón de máquinas, estaban en coma, una lágrima resbaló por mi mejilla seguida de muchas más. Llegó una enfermera.
-¿Quienes sois? Dijo ella.
-Somos sus novias. Dijo yo entre sollozos.- ¿Se pondrán bien?
-No sabemos decirte, están en coma y no sabemos cuando van a despertar.
Entonces me entraron más ganas de llorar.
-Pero podéis hacer una cosa. Dijo la enfermera.- Pueden que se despierten más rápido si le habláis, contarles chistes, como estáis... etc.
-Eso haremos. Dijo Lena.
Dicho esto la enfermera se fue y empezamos a llamar a nuestros padres para decirles que no iríamos al instituto hasta que se despertaran. Nos costó mucho que nos dejaran pero al final de tanto que insistimos e insistimos nos dejaron. Cogimos unas sillas y nos sentamos entre los cinco. Empezamos a contarles chistes, como nos iba y también les cantamos (La verdad es que cantamos muy bien).
Tres semanas después. 14:23.
Tres semanas y seguían sin despertarse, y la verdad estaba perdiendo la esperanza. Estábamos comiendo una de las comidas del hospital, esas que vienen en bandejita. No paraba de mirar a Louis, entonces empezamos a escuchar unos PIII muy largos, sabíamos que era pero no queríamos creernoslo. Empezamos a gritar para que viniera algún doctor. Salimos al pasillo dejando solos a los chicos. Cuando volvimos con dos doctores y cuatro enfermeras no nos podíamos creer lo que veíamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario